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Bitácora de Mariana Durán, fotógrafa, diseñadora gráfica y bailaora de

Archive

Apr
12th
Sat
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El mar y el cielo se tiñen de cobre… una vez más @sitiodelsuceso @laestrellavalpo @biobio #incendio #Valparaíso

El mar y el cielo se tiñen de cobre… una vez más @sitiodelsuceso @laestrellavalpo @biobio #incendio #Valparaíso

Apr
11th
Fri
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Amanecer, cerro Placeres, Valparaíso.

Amanecer, cerro Placeres, Valparaíso.

Mar
21st
Fri
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Salir. Ya se me olvidó cómo pintarme los ojos. La ropa no me queda bien. Elijo algo negro y mi falda de jeans. Sobre mis consabidos tacos negros, mi cuerpo no se equilibra bien. Salir sin hacer ruido. Salir sin pañales en la cartera. Sentarse en el asiento delantero del auto. Salir, bailar. Volver sin hacer ruido.

Salir. Ya se me olvidó cómo pintarme los ojos. La ropa no me queda bien. Elijo algo negro y mi falda de jeans. Sobre mis consabidos tacos negros, mi cuerpo no se equilibra bien. Salir sin hacer ruido. Salir sin pañales en la cartera. Sentarse en el asiento delantero del auto. Salir, bailar. Volver sin hacer ruido.

Mar
16th
Sun
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"Sigue lo que es tu gusto y nada más, no le creas más que a tu gusto. Tú eres la vida y la vida es la que se escoge; lo que no te gusta a tí, no lo veas, no sirve, tú eres el único criterio: pero ve de todos los demás."

Carta de Sergio Larraín a un sobrino suyo que quería dedicarse a la fotografía (1982).

Mar
6th
Thu
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Sandías

Salí a caminar con Domingo en el coche para despejarnos. Él ventila mi ansiedad y mi cansancio con gruñidos que cesan instantáneamente apenas abro la puerta de la casa. Me siento mejor con sólo sentir el aire tibio del atardecer de hoy.

Mientras andamos, me percato de un anciano que viene contrasentido a recoger un bolso azul lleno de sandías. “A mil la sandía”, me dice cuando pasa por mi lado. Sonrío.

Un poco más allá me encuentro con dos bolsas más llenas de sandías, y me doy cuenta de que para avanzar calle abajo, el viejito avanza con dos bolsas de sandías, las deja, luego regresa a buscar su bolso azul y avanza hasta pasar las dos bolsas, y luego regresa por ellas… y así sucesivamente.

Pienso en las cosas que he dejado de hacer durante estos meses de maternidad. Avanzo con mi sandía en el coche. En algún momento tendré que regresar a buscar el resto de mis sandías… las salidas a bailar con mi marido, las clases de baile que tanto bien me hacen, mi trabajo como fotógrafa.

La diferencia entre el viejito y yo, es que mi sandía no puede quedar sola en el camino. Y por el momento, no tengo quién me cuide la sandía.

Cuando llego al punto de retorno, la primera canción en mi playlist es “Me, Myself and I” de Beyoncé. Jaja.

A la vuelta me cruzo de nuevo con el anciano, que sigue avanzando cerro abajo con su particular forma de acarrear sandías. Me siento esperanzada.

Feb
9th
Sun
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(Autorretrato) mamáfotógrafasalsera

(Autorretrato) mamáfotógrafasalsera

Nov
14th
Thu
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Tomada a las 33 semanas de gestación, esta imagen cobra mayor sentido ahora que la perseverancia y la testarudez me han permitido, finalmente, disfrutar la experiencia de amamantar a mi hijo.

Supongo que estaba dispuesta a ser mami, mamífera, pero surgió una barrera entre mis pechos y mi hijo: el dolor.

Hay que ser feroz para enfrentarse al dolor, todos los días, siete u ocho veces al día. Sentir y sufrir el no querer acercarse a este ser indefenso al que se desea intensamente alimentar, al que se le tiene miedo, a cuyas mandíbulas pequeñitas y potentes se respeta y hace el quite.

Me preparé para el dolor del parto, respirando, bailando en espirales, concentrándome en el sonido de las olas del mar. Y pensé que lo que vendría después sería fácil, que me sentiría dichosa, pensé que lo que no sabía lo haría por instinto.

La maternidad me pilló de sorpresa. Yo que me las sabía todas, ahora no sabía nada. No había competencia más que conmigo misma. En siete semanas he aprendido humildad. He aprendido que la maternidad es un constante ganarse a sí misma para caerse y levantarse un poco más allá.

Hoy me saco el sombrero ante todas las mamis mamíferas feroces.

Tomada a las 33 semanas de gestación, esta imagen cobra mayor sentido ahora que la perseverancia y la testarudez me han permitido, finalmente, disfrutar la experiencia de amamantar a mi hijo.

Supongo que estaba dispuesta a ser mami, mamífera, pero surgió una barrera entre mis pechos y mi hijo: el dolor.

Hay que ser feroz para enfrentarse al dolor, todos los días, siete u ocho veces al día. Sentir y sufrir el no querer acercarse a este ser indefenso al que se desea intensamente alimentar, al que se le tiene miedo, a cuyas mandíbulas pequeñitas y potentes se respeta y hace el quite.

Me preparé para el dolor del parto, respirando, bailando en espirales, concentrándome en el sonido de las olas del mar. Y pensé que lo que vendría después sería fácil, que me sentiría dichosa, pensé que lo que no sabía lo haría por instinto.

La maternidad me pilló de sorpresa. Yo que me las sabía todas, ahora no sabía nada. No había competencia más que conmigo misma. En siete semanas he aprendido humildad. He aprendido que la maternidad es un constante ganarse a sí misma para caerse y levantarse un poco más allá.

Hoy me saco el sombrero ante todas las mamis mamíferas feroces.

Aug
2nd
Fri
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45 minutos más tarde… ya no queda cúpula @biobio @laestrellavalpo @sitiodelsuceso

45 minutos más tarde… ya no queda cúpula @biobio @laestrellavalpo @sitiodelsuceso

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Primera fila para la tragedia más triste que me ha tocado presenciar… @laestrellavalpo @biobio #incendioBarón

Primera fila para la tragedia más triste que me ha tocado presenciar… @laestrellavalpo @biobio #incendioBarón

Jul
6th
Sat
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No hay azar para un fotógrafo.
Le pasa lo que está buscando.
— Bernard Plossu, fotógrafo francés.